Business Excellence

LA CLAVE PARA TRASCENDER GENERACIONES

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En los últimos años, el inmenso reto de mantener intacto el legado, la armonía patrimonial y la rentabilidad en las empresas familiares han tomado mucha importancia en casi todas las reuniones estratégicas de sucesión. No es un secreto que el esfuerzo y dedicación de los fundadores han sido los impulsos iniciales y absolutos de la gran mayoría de las organizaciones; estos puntos nos ayudan a sortear crisis económicas impredecibles, a tomar decisiones con una gran velocidad operativa y a crear un profundo sentido de pertenencia que ninguna otra corporación tradicional posee en sus inicios.

Pero si somos 100% analíticos y revisamos los números fríos del entorno empresarial, esta etapa inicial liderada exclusivamente por la intuición y empuje del fundador es apenas la punta del iceberg. Tomar decisiones críticas de negocio durante la cena del fin de semana o basar ascensos y contrataciones directivas en el afecto familiar puede funcionar en los primeros años, pero no genera un gran impacto positivo en la rentabilidad de la empresa ni protege el patrimonio a largo plazo. De hecho, la estadística global es tan directa como alarmante: según varios análisis y estudios sobre longevidad empresarial, solo un 12% de las compañías familiares logran sobrevivir con éxito hasta llegar a manos de la tercera generación, y apenas un 3% logra trascender para ser administrado por la cuarta generación.

La urgencia de revertir esta tendencia cobra mayor sentido cuando dimensionamos el peso real de estas organizaciones. En México y gran parte de Latinoamérica, las empresas familiares son la base de la economía. Representan aproximadamente el 90% de las unidades económicas, generan más del 70% del Producto Interno Bruto (PIB) y son la principal fuente de empleo formal. Cuando una empresa familiar quiebra por falta de institucionalización o por conflictos en el relevo, no solo se desvanece el patrimonio de una familia; se pierden decenas o cientos de empleos y se afecta a toda una cadena de valor. Por lo tanto, profesionalizar el negocio trasciende el interés privado y se convierte en una profunda responsabilidad social.

 

¿Qué significa realmente el Gobierno Corporativo?

El modelo de gestión tradicional que se ha usado hasta el día de hoy en muchos negocios familiares funciona esencialmente como una extensión directa de la dinámica que se vive en casa, donde los roles de padres, hijos, tíos o hermanos se mezclan peligrosamente con las posiciones de directores, gerentes y accionistas.

Un Gobierno Corporativo Familiar, por el contrario, funciona como un ecosistema profesionalizado, objetivo e independiente. Se refiere al sistema mediante el cual las empresas son dirigidas y controladas. Involucra las relaciones entre la dirección, el consejo de administración, los accionistas y otros actores clave.

Tú no le dejas el futuro estratégico de la compañía a la improvisación emocional o a la inercia de las costumbres; le das una estructura legal y normativa clara. Así, la empresa adquiere la capacidad de razonar estratégicamente, decidir con base en métricas y ejecutar todos los pasos necesarios para asegurar el éxito operativo, separando el amor incondicional que debe existir en la familia, de la exigencia institucional que demanda el mercado corporativo.

Imaginemos, por un momento, un proceso de transición generacional, que suele ser una actividad caracterizada por mucha tensión, recelo e incertidumbre. Normalmente, la persona fundadora decide retirarse por cansancio (o a causa de una eventualidad médica) y el liderazgo directivo se delega de forma implícita e inmediata al primogénito o al miembro de la familia que tenga más años yendo a la oficina, sin evaluar de forma fría y objetiva sus capacidades directivas reales para el momento que vive el mercado. Al poco tiempo, empiezan a generarse ciertas fricciones por los sueldos y prestaciones entre los hermanos que sí operan el negocio día a día y los que solo exigen el pago de sus dividendos. Además, el cuadro, las fallas operativas o las caídas en ventas se discuten a gritos en las reuniones de los domingos, desgastando irreversiblemente la relación familiar.

Con un modelo estructurado de Gobierno Corporativo, la situación cambia de forma radical. La familia cuenta con foros profesionales y órganos institucionales diseñados específicamente para gobernar cada ámbito. El Consejo de Familia, por un lado, trabaja para mantener la unidad, gestionar de manera sana las expectativas de los miembros, educar a las nuevas generaciones y alinear los valores. Por otro lado, el Consejo de Administración (normalmente formado con personas imparciales y ajenas a la familia con el fin de generar una balanza en la empresa) se encarga del rumbo del negocio, evaluando con indicadores duros y financieros quién tiene el mejor perfil directivo para tomar la estafeta ejecutiva de la compañía.

Si en algún punto se encuentra un desacuerdo profundo o un choque de intereses, no se recurre al pleito personal ni al chantaje emocional; se recurre al Protocolo Familiar, este es una declaración de intenciones, consensuada por todos los miembros de la familia, que busca la continuidad exitosa de la empresa familiar regulando la unidad y dedicación de los miembros de la familia en la actividad empresarial de la misma. Es un compromiso moral de todos los miembros del grupo familiar por mantener una línea de acción concreta.

El verdadero éxito de una empresa familiar se mide por su capacidad para sobrevivir y prosperar en manos de las siguientes generaciones. Institucionalizar tu empresa a través de un Gobierno Corporativo sólido es el mejor seguro para tu patrimonio y la mayor prueba de amor para tu familia. Si estás listo para dar este paso y establecer las reglas que protegerán tu legado en los años venideros, en Heranza Consulting Group estamos preparados para acompañarte y guiarte en cada etapa de este crucial proceso de transformación.

 

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